viernes, 6 de noviembre de 2020

NOCTURNO DE LA VENTANA( FEDERICO GARCÍA LORCA)


 Alta va la luna.


Bajo corre el viento.


(Mis largas miradas,

exploran el cielo.)


Luna sobre el agua.

Luna bajo el viento.


(Mis cortas miradas,

exploran el suelo.)


Las voces de dos niñas

venían. Sin esfuerzo,

de la luna del agua,

me fui a la del cielo.

MÁS POEMAS DE FEDERICO GARCÍA LORCA - 


ANDA JALEO ,JALEO (FEDERICO GARCÍA LORCA)

 Yo me subí a un pino verde

por ver si la divisaba,

por ver si la divisaba;

y tan solo vi el polvo

del carro que la llevaba,

del carro que la llevaba.

Anda jaleo, jaleo.

Anda jaleo, jaleo.

Ya se acabó el alboroto

y ahora empieza el tiroteo,

y ahora empieza el tiroteo.

En la calle de los muros

mataron una paloma,

mataron una paloma.

Yo le corté con mis manos

las flores de su corona,

las flores de su corona.

Anda jaleo, jaleo.

Anda jaleo, jaleo.

Ya se acabó el alboroto

y ahora empieza el tiroteo,

y ahora empieza el tiroteo.

Anda jaleo, jaleo.

Anda jaleo, jaleo.

Anda jaleo, jaleo.

Anda jaleo, jaleo.

No salgas paloma al campo,

mira que soy cazador;

mira que soy cazador.

Y si te tiro y te mato

para mí será el dolor,

para mí será el quebranto.

Anda jaleo, jaleo.

Anda jaleo, jaleo.

Anda jaleo, jaleo.

Anda jaleo, jaleo.



jueves, 5 de noviembre de 2020

VERDE QUE TE QUIERO VERDE( ROMANCERO GITANO.FEDERICO GARCÍA LORCA)

 Verde que te quiero verde.

Verde viento. Verdes ramas.

El barco sobre la mar

y el caballo en la montaña.

Con la sombra en la cintura,

ella sueña en su baranda,

verde carne, pelo verde,

con ojos de fría plata.

Verde que te quiero verde.

Bajo la luna gitana,

las cosas le están mirando

y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.

Grandes estrellas de escarcha

vienen con el pez de sombra

que abre el camino del alba.

La higuera frota su viento

con la lija de sus ramas,

y el monte, gato garduño,

eriza sus pitas agrias.

¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde?…

Ella sigue en su baranda,

verde carne, pelo verde,

soñando en la mar amarga.

(Federico García Lorca)

martes, 30 de octubre de 2018

CANTARES. ANTONIO MACHADO



Cantares" de Antonio Machado
Cantares...

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.


Antonio Machado

martes, 23 de octubre de 2018

ODA A LA TRISTEZA. PABLO NERUDA



ODA A LA TRISTEZATRISTEZA, escarabajo
de siete patas rotas,
huevo de telaraña,
rata descalabrada,
esqueleto de perra:
Aquí no entras.
No pasas.
Ándate.
Vuelve
al Sur con tu paraguas,
vuelve
al Norte con tus dientes de culebra.
Aquí vive un poeta.
La tristeza no puede
entrar por estas puertas.
Por las ventanas
entra el aire del mundo,
las rojas rosas nuevas,
las banderas bordadas
del pueblo y sus victorias.
No puedes.
Aquí no entras.
Sacude
tus alas de murciélago,
yo pisaré las plumas
que caen de tu manto,
yo barreré los trozos
de tu cadáver hacia
las cuatro puntas del viento,
yo te torceré el cuello,
te coseré los ojos,
cortaré tu mortaja
y enterraré tus huesos roedores
bajo la primavera de un manzano.

A TRABAJOS FORZADOS ME CONDENAN. ANTONIO GALA




A TRABAJOS FORZADOS ME CONDENAN. ANTONIO GALA
A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.

Ni concibe mi mente mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.

No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia,

porque, en este proceso a largo plazo
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.

ELEGÍA A RAMÓN SIJÉ(Miguel Hernández)


(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón 
Sijé con quien tanto quería).
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
(10 de enero de 1936)